Bioestimulantes a base de microorganismos: cada vez más y mejores

Bioestimulantes a base de microorganismos

Los bioestimulantes a base de microorganismos son algo más que una solución a corto plazo. De hecho constituyen un elemento clave para avanzar hacia una agricultura más resiliente, eficiente y respetuosa con el medio ambiente. Según los últimos datos del sector, los bioestimulantes microbianos representaron el pasado año un 20% del conjunto de productos de bioestimulación agrícola. Y se espera que este porcentaje siga creciendo en los próximos años, debido a su indudable papel en una agricultura más sostenible que la desarrollada hasta ahora.

¿Qué diferencia los bioestimulantes microbianos de los no microbianos?
La principal diferencia entre los bioestimulantes microbianos y los no microbianos radica en la naturaleza de sus componentes activos y sus mecanismos de acción.

Los bioestimulantes a base de microorganismos están compuestos principalmente de ellos, de microscópicos seres vivos beneficiosos, como bacterias, hongos o sus derivados (metabolitos, enzimas, etc.).

Y son diferentes a otros por cómo funcionan, ya que colonizan la rizosfera o el interior de las plantas y ejercen una acción beneficiosa a través de diversas interacciones. Dependiendo de factores como las condiciones ambientales y la competencia con otros microorganismos, es variable su persistencia y acción. Dicho de otra forma: los bioestimulantes formulados con microorganismos no actúan directamente sobre la planta sino que establecen interacciones complejas con ella y su entorno, de tal manera que se convierten en sus socios y aliados.

Precisamente por este motivo, la Unión Europea trabaja actualmente en la ampliación del catálogo de microorganismos autorizados para la formulación de bioestimulantes, mediante una metodología técnica bien definida que permita incluir nuevas cepas de microorganismos dentro de la categoría CMC 7 del Reglamento (UE) 2019/1009. Desde MAFA consideramos más que necesaria esta iniciativa, en la medida que permite ofrecer al agricultor productos sostenibles, eficaces y competitivos basados, ante todo, en el rigor científico, la seguridad y la innovación.

¿Qué son los bioestimulantes formulados con microorganismos?

Los bioestimulantes microbianos son productos que contienen microorganismos vivos o sus derivados (como metabolitos o enzimas) que, al ser aplicados en las plantas, el suelo o la rizosfera, contribuyen a un mejor crecimiento vegetal a través de diversas interacciones.

¿Y por qué se usan cada vez más?

Porque sus efectos son considerables y, sobre todo, repercuten en los cultivos a la larga. La mejora de la eficiencia metabólica de la planta, la estimulación del desarrollo radicular, la facilitación de la asimilación y la translocación de nutrientes y la promoción de la presencia de microorganismos complementarios en los suelos son sólo algunas de las ventajas de aplicar bioestimulantes de este tipo.

Y es que los microorganismos son capaces de provocar cambios hormonales, modificaciones en el microbioma y su actividad, en la fertilidad del suelo y en la absorción de nutrientes. Y todo ello repercute positivamente en la fisiología vegetal, en el crecimiento, en el peso seco, en la producción… y, en definitiva, en la capacidad de la planta para superar el estrés biótico y abiótico que tanto mencionamos en nuestros posts. 

Además, existen una gran cantidad y variedad de microorganismos, lo que amplía las posibilidades de cara a atender problemas muy diversos.

Las bacterias, por ejemplo, pueden fijar el nitrógeno atmosférico y convertirlo en disponible para las plantas, o solubilizar fósforo, un nutriente esencial para el desarrollo. Hongos como los micorrícicos establecen simbiosis con las raíces de las plantas, mejorando la absorción de agua y nutrientes. Veamos algunos ejemplos de microorganismos.

Las Bacterias Fijadoras de Nitrógeno, que, como su nombre indica, contribuyen a la fijación del nitrógeno en la planta, algo fundamental en los procesos biológicos.

¿Ejemplos de este tipo de bacterias?

Azotobacter spp., Azospirillum spp., Rhizobium spp.

Las Bacterias Solubilizadoras de Fosfato facilitan a la planta la asimilación de este compuesto.

¿Ejemplos?

Los Bacillus spp. o las Pseudomonas spp.

Las Bacterias Productoras de Fitohormonas incluyen las ya mencionadas Azospirillum spp., Bacillus spp. y Pseudomonas spp., entre otras.

En este caso sintetizan fitohormonas como las auxinas, giberelinas y citoquininas, que regulan el crecimiento y desarrollo de las plantas.

Las PGPR o Bacterias Promotoras del Crecimiento Vegetal contemplan mecanismos de acción diversos.

Además de los mecanismos ya mencionados (fijación de nitrógeno, solubilización de fósforo, producción de fitohormonas), las PGPR pueden producir sideróforos, unos compuestos que facilitan la disponibilidad de hierro para las plantas e inhiben el crecimiento de microorganismos patógenos.

Los hongos micorrízicos, por su parte, colonizan las raíces de las plantas y, gracias a ello, la planta aumenta su superficie radicular.

¿Qué logramos con ellos? Aumentar también su capacidad de absorber nutrientes y agua.

Otros hongos, como algunas cepas de Trichoderma, estimulan el desarrollo de las plantas y aumentan su productividad.

No obstante, tengamos en cuenta que la utilidad de estos microorganismos depende de muchos factores, como el tipo de cultivo, el estado del suelo y la planta, o el momento y modo de aplicación

Por eso, un conocimiento adecuado del producto es fundamental
Recuerda que cuentas con el asesoramiento de MAFA para encontrar la mejor solución a tus cultivos 👩🏼‍💻🙋🏼‍♂️
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