Aplicar materia orgánica de calidad e inocular microorganismos beneficiosos mediante soluciones probióticas estimulan la vida microbiana del suelo y, por tanto, aseguran su recuperación biológica.
También el otoño es momento de la cosecha para muchos cultivos. Y también es una estación que requiere atención, sobre todo si marca el cierre de un ciclo de máxima exigencia para el ecosistema agrícola, como es el previo a la recolección de frutos.
Durante meses, el suelo ha trabajado a pleno rendimiento para abastecer la demanda nutricional del cultivo, lo que frecuentemente deriva en un estado de fatiga biológica. El problema es que un suelo agotado no solo pierde nutrientes sino que sufre una degradación en su microbioma y, por tanto, éste es más vulnerable a los patógenos que atacan desde el suelo. Por eso, nuestro planteamiento se basa en dos cuestiones imprescindibles:
La regeneración y restauración de la rizosfera
Es fundamental actuar tras la retirada del fruto para restaurar el equilibrio perdido y preparar la estructura edáfica.
¿Cómo?
Mediante el uso de probióticos, ya que orientamos la restauración del microbioma beneficioso. El uso de los probióticos adecuados nos va a permitir lograr una colonización exitosa del entorno radicular tras el estrés de la cosecha. Además, los microorganismos beneficiosos que integran las soluciones biológicas de MAFA no solo protegen por competencia sino que estabilizan el entorno radicular frente a futuros ataques. Y es que el contacto de los probióticos con el sistema radicular funciona como un elicitor constante que mantiene la planta en un estado de alerta metabólica eficiente.
De esta forma también nos aseguramos:
- Una mejor gestión de recursos biológicos propios de la planta.
- Una reducción de la dependencia química de la siguiente campaña.
Dar continuidad al cultivo: sostenibilidad en el tiempo
La integración de biológicos tras la cosecha, como fórmula de restaurar el microbioma ligado a la planta, permite prolongar la vida útil de las herramientas tradicionales de protección y, cómo no, garantizar la sostenibilidad y la salud del cultivo. Además, nuestras soluciones están alineadas en todo momento con el proceso integral de Residuo Cero, de manera que cada intervención biológica en el campo cumpla con los estándares más exigentes de la cadena de valor europea.
En este sentido, la regeneración microbiológica del suelo ha de ser fundamental en la planificación agronómica anual para garantizar que nuestros cultivos son productos y resilientes.

