Como ya sabemos, un sistema radicular fuerte es la base para que un cultivo crezca sano y produzca una buena cosecha. Por eso abordamos la importancia de los bioestimulantes para lograr unas raíces vigorosas y efectivas, que aseguren que el cultivo no sólo arranque con fuerza sino que mantenga un crecimiento vegetativo constante y equilibrado.
El papel de los bioestimulantes en momentos críticos, como el del trasplante de la plántula, se basa principalmente en cuatro aspectos, todos ellos enfocados a la firmeza de la raíz y a un correcto enraizamiento:
- Favorecen un mayor desarrollo de la futura planta, al aumentar la longitud de la raíz principal y la cantidad de raíces secundarias o pelos absorbentes.
- Mejoran la nutrición, facilitando la captura de nutrientes difíciles de absorber, como el fósforo.
- Ayudan a la planta a resistir mejor ante condiciones de estrés que inevitablemente puede tener que soportar. Nos referimos a la falta de agua, los suelos salinos o los cambios bruscos de temperatura.
- Proporcionan una protección natural frente a patógenos que pueden atacar a la planta desde las raíces, porque están presentes en el suelo.
¿Por qué es tan importante atender las necesidades de las raíces?
Pensar en las raíces de una planta es hacerlo de su sostén o columna vertebral, pero el sistema radicular desempeña tareas clave dirigidas al transporte de agua y nutrientes. Y ahí es donde en cierto modo se convierte en un sistema nervioso que hemos de afianzar para que el cultivo prospere, crezca y se desarrolle conforme esperamos.
Hemos de tener en cuenta que el momento del trasplante representa para la plántula un shock fisiológico y, por tanto, genera en ella un estrés inevitable, porque pasa de las condiciones controladas del semillero al entorno real de crecimiento, al campo. Estamos ante un periodo de adaptación muy complejo que requiere una especial atención y dedicación. Por eso nuestros bioestimulantes están elaborados para garantizar que el cultivo arranque con fuerza. Son formulaciones que ayudan a la planta a desarrollar un sistema radicular vigoroso, preparado para una inmediata asimilación de agua y nutrientes, sin parada vegetativa, precisamente porque sería fatal para el futuro del cultivo.
En este proceso, el papel de los bioestimulantes se centra en
La activación del metabolismo basal
Los Promotores Naturales del Crecimiento reactivan la división celular en las raíces, que superan así el estrés térmico y mecánico sufrido durante el manejo de la planta.
El desarrollo de raíces secundarias
Al fomentar la emisión masiva de pelos absorbentes, los bioestimulantes multiplican la superficie de contacto entre la raíz y el suelo para una hidratación y nutrición eficientes.
El efecto antiestrés inmediato
Con el uso de aminoácidos libres de rápida absorción proporcionamos a la plántula la energía necesaria para adaptarse a su nuevo entorno sin tener que consumir sus reservas vitales.
La activación de la microbiota
Cuanto más rápido es desarrollo del sistema radicular, antes activamos la microbiota en la medida en que se facilita la simbiosis de la planta con los microorganismos beneficiosos de la rizosfera, que la protegen frente a patógenos.
Las plantas con un sistema radicular vigoroso tienen un crecimiento vegetativo equilibrado, una mayor tolerancia a las enfermedades y una capacidad productiva superior
El éxito de la campaña agrícola se define en las primeras semanas de vida de la planta. Consúltanos y te orientaremos sobre las mejores soluciones para tus cultivos.

