Los biofertilizantes no sólo son una solución para nutrir los cultivos sino también para mejorar la retención de humedad en el suelo y favorecer su biodiversidad. Es esta la mejor manera de ayudar a las plantas a desarrollar raíces fuertes y preparadas para sobrevivir al verano.
Entrada la primavera, el cambio meteorológico es progresivo. Y la biofertilización puede ser una buena opción para paliar algunas de las carencias nutricionales que pueden tener las plantas. Con el paulatino aumento de las temperaturas, y como estación previa al verano que es, la primavera representa un buen momento para garantizar cierta disponibilidad de agua y nutrientes a nuestros cultivos.
De hecho, los biofertilizantes no sólo son una solución para nutrir las plantas sino también para mejorar la retención de humedad en el suelo y favorecer su biodiversidad, algo de lo que tanto hablamos en MAFA. Dicho de otra forma, la nutrición de la planta empieza por la de los microorganismos beneficiosos del suelo. Es esta la mejor manera de ayudar a las plantas a desarrollar raíces fuertes y preparadas para sobrevivir al verano.
Como todos sabemos, la elección del momento adecuado para la aplicación de biofertilizantes en los cultivos es importantísima, puesto que puede marcar la diferencia entre un rendimiento adecuado y de calidad y otro deficitario. Hemos de tener en cuenta que la fertilización nutre a la planta y, por tanto, mejora su capacidad para resistir plagas y enfermedades. Pero si no evaluamos la temperatura, la humedad del suelo y el estado del cultivo antes de aplicar biofertilizantes, corremos el riesgo de conseguir justo lo contrario de lo que deseamos. Tan perjudicial puede ser aplicarlos durante periodos de lluvia intensa -puesto que puede haber una lixiviación de nutrientes- como en un suelo demasiado seco -porque puede dificultar una adecuada absorción-.
¿Por qué es la primavera un buen momento para la biofertilización?
Si bien hay que tener en cuenta las heladas y las precipitaciones intensas que pueden producirse en estos meses, es la época del año más adecuada para nutrir los cultivos.
No obstante, la biofertilización agrícola está en continua evolución, gracias a las muchas investigaciones y optimización de métodos que se vienen realizando. Precisamente nuestro departamento de I+D+i trabaja en desarrollar productos que permitan optimizar tanto los métodos de aplicación (fertirrigación, aplicación foliar, radicular, etc.) como la propia eficiencia nutricional.
Además, la adopción de tecnología en la agricultura también está revolucionando la biofertilización. Así, gracias a la agricultura de precisión -basada en sensores, drones y sistemas de monitoreo- se pueden realizar aplicaciones más específicas basadas en datos agronómicos para maximizar su efectividad y minimizar costos.
La importancia del momento de aplicación
Por eso, el momento de aplicación de biofertilizantes es crucial y debe atender a los ciclos naturales del suelo y los ecosistemas agrícolas si queremos trabajar en una agricultura sostenible y responsable con un mínimo impacto ambiental. También es muy recomendable conocer las necesidades nutricionales de nuestro cultivo, una vez analicemos el nivel de fertilidad de nuestro suelo y las aportaciones realizadas por el agua de riego.
Tipos de biofertilizantes

Aunque se lleva trabajando en ellos desde hace años, la investigación y formulación de biofertilizantes ha ido en aumento a partir de la nueva legislación de la UE, por la que habrá una reducción del 50% de los químicos agrícolas antes de 2030.
¿En qué tipos de biofertilizantes se está trabajando en los últimos años? Principalmente en:
- Fijadores de nitrógeno. Evitan el uso de suplementos químicos gracias a bacterias como las Rhizobium, Azospirillum y Azotobacter, que están naturalmente en el suelo y ayudan en la fijación de nitrógeno en las plantas.
- Solubilizadores de fósforo. También están creados con bacterias que se encuentran en la rizosfera, de tal manera que reducen el pH del suelo y favorecen la disolución del fósforo en la tierra.
- Captadores de fósforo. Gracias a la aplicación de hongos como las micorrizas, podemos fomentar la absorción de agua y nutrientes del suelo y defender a la planta frente a ciertos patógenos.
- Promotores del crecimiento o PGPR (Plant Growth-Promoting Rhizobacteria). Permiten favorecer el vigor de las plantas mediante microorganismos que generan de manera natural reguladores del crecimiento.
No obstante, como ya hemos comentado lo fundamental es conocer bien la capacidad productiva de nuestro campo, la cuantía y distribución de la pluviometría, el estado fenológico y nutritivo de los cultivos, fertilidad del suelo y el aporte de nutrientes por las aguas de riego, entre otras cuestiones. Sólo así podremos adoptar una estrategia de biofertilización, ya que las necesidades de nutrientes varían a lo largo de las distintas fases vegetativas de la planta.

