El priming no es ni más ni menos que preparar, entrenar, acondicionar nuestra planta para que esté preparada para lo que venga. Como nos ocurre a nosotros, las especies vegetales también necesitan tener un sistema inmune fuerte para afrontar enfermedades, plagas, estrés… Con esta técnica agrícola, como si de una vacuna se tratara, lo que conseguimos es inducir un estado de alerta en las plantas, permitiéndoles responder más rápido y contundentemente ante plagas, enfermedades y estrés abiótico (fundamentalmente sequía y salinidad) sin gastar mucha energía. Es decir, mediante varias herramientas clave pre activamos su sistema inmune, mejorando su resistencia y reduciendo el uso de agroquímicos.
Nuestro objetivo no es otro que estimular la producción de metabolitos secundarios y reforzar los tejidos, permitiendo a la planta resistir a los patógenos y al estrés.
La innovación biotecnológica actual va más allá de la nutrición. El ‘priming’ vegetal supone pasar de una protección externa y reactiva a una inmunidad interna proactiva y sistemática.
¿Cuáles son las claves del ‘priming’?

La Resistencia Sistémica Adquirida (SAR): activa los mecanismos de defensa internos de la planta que actúan de forma generalizada contra diversos patógenos fúngicos y bacterianos tras un estímulo previo.
La Resistencia Sistémica Inducida (ISR): se trata de la respuesta defensiva estimulada específicamente por microorganismos beneficiosos en la rizosfera, que preparan a la planta para enfrentar el estrés biótico.
El efecto memoria: una vez inducida, la planta mantiene un estado de alerta metabólica que le permite responder de forma mucho más agresiva y eficiente ante una infección real. De esta manera conseguimos que esté continuamente preparada para afrontar situaciones de estrés.
¿De qué herramientas disponemos para lograrlo?
1 / Uso de elicitores
Son moléculas que llamamos ‘activadoras de alerta’, ya que actúan como señales de alarma ‘falsas’, para que la planta crea que está bajo ataque sin causarle daño real. Esto activa su inmunidad inducible (ISR).
Es curioso como estas sustancias obligan a la planta a segregar sustancias defensivas (como compuestos fenólicos) y a crear una barrera física, reduciendo la propagación de enfermedades. En MAFA contamos con productos como Indumax.
También disponemos de elicitores de origen biológico, probióticos de vanguardia como es el caso del hongo Trichoderma spp., presente en Trichospore, que combate hongos patógenos (Fusarium), activa la resistencia sistémica inducida (ISR) y potencia la salud radicular.
2 / Aprovechar la vida del suelo
Dentro de los elicitores, merece mención aparte el uso de microorganismos beneficiosos en la activación del sistema inmune de la planta. Nos referimos a los elicitores de origen biológico antes indicados. Y es que aprovechar la propia vida del suelo es una herramienta biológica que protege la planta desde la raíz.
Con el uso de probióticos y prebióticos logramos:
- La colonización de la rizosfera. La aplicación dirigida de microorganismos beneficiosos (probióticos) refuerza esa defensa física y biológica que necesita la planta antes incluso de que haya un peligro.
- La inmunidad interna proactiva. El contacto de estos probióticos con el sistema radicular funciona como un elicitor biológico constante que activa el sistema inmune de la planta sin causar los daños propios de una enfermedad.
- Soluciones de biocontrol, que no solo protegen por competencia sino que envían señales bioquímicas que preparan el metabolismo vegetal antes de que aparezca la presión real de la plaga.
3 / Aplicación de Bioestimulantes y Nutrientes
Por ejemplo, aplicar calcio, cobre y bioestimulantes (aminoácidos, extractos de algas, etc.) 2-3 semanas antes de periodos de estrés (como épocas de calor o sequía) es útil para fortalecer las paredes celulares.
Estos compuestos mejoran el vigor de la planta y su capacidad de recuperación ante el estrés biótico y abiótico.
- Aminoácidos y Extractos de Algas: Ayudan a la planta a recuperarse rápidamente de situaciones de estrés (sequía, heladas) para que pueda dedicar su energía a la defensa.
- Bacterias Promotoras del Crecimiento (PGPR): Como especies de Bacillus, que además de ayudar a absorber nutrientes, colonizan las raíces evitando que los microorganismos dañinos se instalen.
- Silicio: Un precursor fundamental que refuerza las barreras físicas de las células.
- Quitosano: Derivado de caparazones de crustáceos, activa defensas contra hongos y bacterias.
4 / Gestión integrada (GIP)
Esta tecnología es el pilar de una agricultura sostenible, sin residuos y rentable.
El uso de inductores de defensa biológicos permite disminuir el uso de productos químicos en los programas de gestión integrada de plagas, con lo cual nos garantizamos plazos de seguridad y mejorar la rentabilidad de la producción, al ofrecer alimentos alineados con la sostenibilidad y la salud del consumidor.
Creemos que al integrar soluciones de priming que preparen el sistema inmune del cultivo dentro de una estrategia preventiva sólida y coherente, respondemos con mayor rapidez y eficacia ante enfermedades, plagas o condiciones climáticas extremas.
No dudes en contactar con nosotros para aplicar una efectiva estrategia de ‘priming’ a tus cultivos

