Ciertas bacterias y hongos, capaces de sobrevivir en ambientes extremos, pueden ayudar directamente a que las plantas soporten condiciones adversas de estrés abiótico.
En MAFA solemos hablar de la importancia de cuidar el microbioma del suelo. Y no es para menos, porque prácticamente es la base de una agricultura con futuro. Pero veamos la importancia que tienen los microorganismos en la producción agrícola.
- Los microorganismos se encargan de descomponer la materia orgánica y participan en el reciclaje y fijación de algunos nutrientes (nitrógeno, fósforo y potasio, entre otros).
- Al agrupar el suelo en forma de agregados, mejoran la retención de agua y la aireación.
- Su ausencia o escasez implica menos energía, menos agua y menos vida. Por eso es tan necesario devolverle al suelo unas condiciones vitales que garanticen una agricultura sostenible y rentable.
- Además, protegen a los cultivos del ataque de ciertas plagas y enfermedades, gracias a las relaciones simbióticos que establecen con la planta a través de su raíz.
¿Y cuáles son esos 4 motivos por los que los microorganismos hacen más resistentes tus plantas?
1/ Enzimas y fitohormonas, claves para frenar el estrés
Ciertos microorganismos beneficiosos son capaces de producir hormonas, como las giberelinas, lo que contribuye a promover la división celular y, por tanto, la elongación de la parte aérea y radicular de las plantas.
En paralelo, las enzimas que producen sirven en muchos casos para inhibir la síntesis del etileno producido ante una circunstancias de estrés.
Dicho de otro modo, los microorganismos tienen la capacidad de frenar focos de estrés abiótico, pero también biótico, al inhibir fitopatógenos mediante la antibiosis u otros procesos.
Las enzimas que producen sirven en muchos casos para inhibir la síntesis del etileno producido ante una circunstancias de estrés
2/ La resistencia desarrollada por los microorganismos es la resistencia de los cultivos
Con el cambio climático, muchos microorganismos han desarrollado diferentes mecanismos para tolerar las situaciones de estrés que también ellos padecen, como la falta de agua en épocas de sequía. De hecho, algunas bacterias y hongos pueden producir esporas o estructuras microscópicas súper resistentes a la sequía, a modo de armadura.
Las bacterias pueden producir también exopolisacáridos, una capa que las protege de las duras condiciones ambientales. Es por ello que, teniendo en cuenta su relación simbiótica con la planta y su papel en funciones como la fijación del nitrógeno o la transformación de nutrientes, unos microorganismos fuertes -en una comunidad o microbioma diverso y fortalecido- repercuten directamente en la resiliencia de los cultivos. Es decir, los microorganismos influyen decisivamente en la ‘inmunización’ de las plantas.
De hecho, se estima que una planta puede ceder entre el 25% y el 45% de sus reservas totales de hidratos de carbono para alimentar a sus microorganismos. Y, a cambio, estos le aportan nitrógeno, fósforo, micronutrientes y agua.
3/ Los microorganismos aumentan la tolerancia de las plantas al estrés hídrico
Cuando hay escasez de agua, la capacidad de las plantas para adquirir nutrientes del suelo se reduce considerablemente. La razón es sencilla: los nutrientes se solubilizan en menor medida y son más inaccesibles.
Y ahí es donde entra otro papel de los microorganismos, que son capaces de mejorar la disponibilidad de los nutrientes disolviéndolos y transfiriéndolos a las plantas.
Además, como hemos comentado antes algunos microorganismos beneficiosos producen fitohormonas (hormonas vegetales), que estimulan el desarrollo de las raíces y, por tanto, incrementan la superficie para adquirir agua y nutrientes cuando más falta hace.
Otra forma de proteger la planta frente al estrés ocurre porque los microorganismos pueden secuestrar las llamadas ROS, especies reactivas del oxígeno (del inglés Reactive Oxygen Species) que dañan las proteínas y otras moléculas del metabolismo de las células vegetales. Al captar esas especies reactivas y evitar su daño, los microorganismos protegen del efecto negativo de la escasez de agua.
4/ Los microorganismos también son una herramienta de biocontrol
Otra de las tareas esenciales de los microorganismos es la de biocontrol, es decir, impedir el crecimiento o la actividad de los patógenos de las plantas. ¿Cómo lo hacen? Básicamente de 3 formas:
- Mediante lo que llamamos antagonismo, con la producción de metabolitos, como los antibióticos, que inhiben directamente a los patógenos.
- Mediante la competencia con los patógenos por los recursos vitales, sobre todo el carbono y otros recursos nutritivos.
- Y mediante la resistencia inducida, por la cual los microorganismos inducen a las plantas a defenderse mejor. Las cepas de Pseudomonas sp. y Trichoderma sp., por ejemplo, activan continuamente las defensas propias de las plantas a lo largo de su ciclo vital.
De hecho, hay microorganismos que desarrollan múltiples mecanismos de biocontrol, como ciertos tipos de hongos que incluso llegan a cambiar la estructura física de las raíces mediante la lignificación o a modificar la composición química de los tejidos vegetales.
Por todo ello, el uso de microorganismos en los bioestimulantes y biofertilizantes son una alternativa natural y eficaz a los fertilizantes de síntesis química
La biotecnología desarrollada por MAFA está dirigida a ofrecer soluciones para una óptima microbiología del suelo, fundamental para lograr plantas saludables y alimentos de calidad

