Resiliencia térmica: 4 formas de asegurar el crecimiento de la planta y el calibre de los frutos

Resiliencia térmica 4 formas de asegurar el crecimiento de la planta y el calibre de los frutos

Ya estamos en verano y las olas de calor pueden representar un grave problema para la mayoría de los cultivos, que sufren un estancamiento fisiológico peligroso si no actuamos con cierta previsión. El exceso de radiación y las altas temperaturas tienen un efecto directo en el proceso fotosintético, al degradar la clorofila y, por tanto, repercutir en cómo crece nuestra planta y se desarrollan sus frutos. De hecho, se estima que el estrés térmico por calor reduce la eficiencia fotosintética de los cultivos hasta en un 40%. Y otro dato impactante. Según el Observatorio de Sostenibilidad Anecoop, las olas de calor de 2025 costaron en España más de 1.479 millones de euros en pérdidas.

¿Cómo afecta el exceso de sol y calor a las plantas? Cuando la luz es demasiado intensa, los cloroplastos no logran procesar toda la energía recibida. Es entonces cuando se produce una disminución en la eficiencia fotosintética, el cierre estomático y una menor asimilación de carbono. Así que la planta, al ‘parar’ su actividad metabólica, también bloquea su crecimiento natural.

La temperatura ideal para la mayoría de cultivos oscila entre 20 y 30°C.
Todo lo que exceda de estos límites perjudica seriamente a la planta y su crecimiento.

Por eso en esta ocasión nuestro post está dirigido a abordar esa resiliencia térmica que tan importante es en estos meses de intenso calor. Una cuestión que desde MAFA trabajamos estratégicamente, con pasos bien definidos y productos específicos que vayan al grano. Nos ceñimos en concreto a 4 formas de asegurar el crecimiento de la planta y el calibre de los frutos.

Prevención ante todo: fortalecer la estructura celular antes de que llegue el problema

El calor ya está aquí. Pero los episodios de calor excesivo no son nuevos y suelen ser frecuentes cada verano. Por eso, como siempre, la prevención es muy importante. ¿Cómo? Preparando a la planta, fortaleciendo su estructura celular y su sistema antioxidante para que esté preparada de cara a ese exceso de radiación que llega cada estío.

Una nutrición acertada, con acción antioxidante, va a permitir a nuestros cultivos neutralizar esos temidos radicales libres y proteger sus tejidos, para que el rendimiento de la cosecha no se vea comprometido.

En MAFA trabajamos codo con codo con los agricultores para establecer una estrategia preventiva, que realmente logre un cultivo resiliente, basado en un metabolismo equilibrado a lo largo de todo el año. Los resultados: frutos bien estructurados, incluso tras haber padecido el estrés térmico del verano. Nuestro timing incluye

  • Activar la microbiología del suelo antes de periodos críticos.
  • Mantener niveles adecuados de materia orgánica.
  • Evitar desequilibrios nutricionales.
  • Aplicar bioestimulantes en los momentos clave.

Aplicar mecanismos de termoprotección celular

¿Qué significa esto? Protegerse del exceso de calor es fundamental para las plantas, porque los radicales libres aumentan considerablemente con las altas temperaturas y éstos dañan las membranas celulares y reducen la capacidad de crecimiento. ¿Cómo lo hacemos?

  • Activando antioxidantes naturales. En MAFA disponemos de productos específicos para estimular la síntesis de compuestos que neutralizan el estrés oxidativo, protegiendo la integridad de las células frente al calor extremo.
  • Garantizando la fotosíntesis. Y ello es clave porque, al proteger la estructura de los cloroplastos, nos aseguramos de que la planta siga produciendo energía incluso bajo condiciones climáticas adversas.
  • Induciendo proteínas de choque térmico. Son proteínas esenciales que actúan como escudos, evitando que los procesos vitales de la planta se vean afectados.

Osmorregulación: la gestión del agua a nivel celular

En este caso estamos hablando de cómo va a repercutir el estrés térmico en el calibre de los frutos. Y, como nuestro objetivo es que la cosecha mantenga la calidad esperada, trabajaremos en tres líneas:

  • Usando osmolitos protectores, es decir, moléculas que facilitan la retención de agua dentro de las células, previniendo la deshidratación y la plasmólisis.
  • Gestionando el gasto energético mediante la aplicación de bioestimulantes basados en aminoácidos. Esto logra que la planta recupere su equilibrio metabólico sin agotar sus reservas energéticas.
  • Mediante la regeneración de tejidos. Asegurándonos la recuperación del follaje y las raíces, mantenemos la vitalidad de la planta.

Manejo adecuado en los episodios de mayor estrés

Llegados los episodios de más altas temperaturas y mayor radiación, el manejo del cultivo requiere de ciertas cautelas, como:

  • Aplicar protectores solares foliares, como caolín, entre 48 y 72 horas antes de esa ola de calor que generalmente pronostican los servicios de información meteorológica. Este tipo de protección refleja la radiación y reduce la temperatura de la hoja y el fruto entre 3 y 5°C.
  • Riego eficiente. Como ya sabemos, adelantar el riego a primerísima hora de la mañana será útil para enfriar el suelo y la planta antes de la subida térmica. Además, incrementar la frecuencia de riego sin saturar mantiene la turgencia y evita el estrés hídrico simultáneo.

En definitiva: es posible minimizar los daños por calor, sin que ello suponga un parón fisiológico de los cultivos ni la pérdida de calibre de los frutos. En MAFA nos aseguramos de que la planta siga trabajando a pleno rendimiento, aunque el calor apriete.

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